Te esperaré por siempre

Te esperaré por siempre

Según dice la leyenda, Alejandro era un odontólogo joven y muy talentoso de una localidad de la Comunidad de Valencia. A pesar de que solo tenía algunos años de haber culminado la universidad sus habilidades hicieron que ganara fama a una velocidad impresionante, por lo que en poco tiempo no solo era respetado sino que comenzaba a ver los frutos monetarios de su oficio.

Siempre se involucraba en las actividades de colecta para causas benéficas que organizaba la parroquia de la localidad, a pesar de que no fuese el más devoto. Fue en una de estas colectas que conoció a una joven que, por lo menos con lo que se podía ver, cumplía con las expectativas que este joven tenía en el amor. El nombre de este ángel misterioso era Gabriela, encargada de la pequeña biblioteca de la comunidad, era una persona muy cándida.

Ella correspondía a los acercamientos del joven odontólogo con lo que parecía un amor mutuo, de esos de película. Pasaron los meses, y luego de algunas tentativas finalmente Alejandro se decidió a pedir formalmente la mano de la joven en matrimonio, a lo que ella y su familia accedieron.

Llegó la fecha de la boda pero cuando el flamante novio esperaba a su futura esposa en el altar llegó una de las damas de honor con una nota. Aparentemente la muchacha no estaba tan decidida y escapó con otro hombre. Sobrecogido por el dolor y la rabia Alejandro se aleja de la iglesia taciturno hasta las vías del tren, a las que se arroja al ver el tren de las 6 de la tarde. La leyenda cuenta que la puerta de la iglesia puede verse, a las 6 de la tarde, a un apuesto joven vestido de traje que espera pacientemente a alguien que nunca llega.

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