Les juro que nunca he jugado la Ouija

    Les juro que nunca he jugado la Ouija

En México, los chicos han tomado como una moda común jugar la Ouija, en algunos lugares le llaman el juego de la copa, lo cual tiene los mismos elementos, solo que en vez de un anillo, péndulo o moneda, en el juego de la copa se usa una copa pequeña para marcar las letras o símbolos que los espíritus quieran transmitir.

En Ciudad de México, un joven discutía con sus padres, le consiguieron dos tablas de Ouija, anillos, monedas, velas y otros implementos esotéricos en su cuarto. Todo gracias a que un amigo le dijo a su padre que el joven lo había golpeado después de jugar la Ouija como si estuviese poseído.

Pero la porfía se mantuvo durante horas, el joven que no y los padres (pruebas en mano) que sí. Al final los padres lo castigaron y quemaron todo lo que encontraron. Esa noche, cuando los padres lo llamaron para bajar a comer el chico no bajó. Subieron, abrieron la puerta y el chico no estaba. Una nota en la cama ¿explicaba? La situación:

“Me voy a vivir mi vida, vayan al infierno ustedes junto con su hijo, gracias”

En la mente de los padres la nota no tenía sentido, escaparse no era cosa de otro mundo, pero mandarlos al infierno, no. Mucho menos mencionándose él mismo en tercera persona. Pero algo lejos ya de la casa, él si entendía. No el hijo de los padres, si no el espíritu que se había apoderado del cuerpo del muchacho en la sesión de Ouija, intentó matar al amigo para que no hablara pero se le escapó, cosa que ahora corregiría para seguir con su vida. Nunca mintió, de verdad no había jugado nunca a la Ouija, fue el chico quien jugó y le permitió quedarse con su cuerpo al jugar. Además, los padres destruyeron la tabla con la que fue convocado, así que ahora estaba más tranquilo que nunca, con un nuevo cuerpo y una vida para seguir haciendo maldades.

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