Cuento de terror siempre sonrie

Hector un tipo alto, esbelto que había heredado una casa de un pariente que ni recordaba, se había instalado plácidamente a disfrutar de lo que otro había hecho, durante toda su vida, asi paso la tarde en calzoncillos, con una cerveza en mano y un cigarrillo pegado casi a los labios.

mujer sonriente

Por la in gesta de las bebidas alcohólicas, se quedo dormido en el sofá de esa sala de estar, de la casa que apenas ese día estaba conociendo, al despertar, la ausencia de sonido, era implacable, hacia que doliera hasta los oídos.

Algo que nunca en su vida, el ensordecedor ruido de la ausencia de ruido, hizo pensar a Hector, que la resaca que tenia, algo había afectado a sus oídos, y en plena madrugada, se metió a bañar, acto seguido, quiso ver las noticias en la televisión, pero el televisor nunca funciono, pensó en el ordenador y no había Internet, que pasaría, se empezó a preguntar.

Busco alguna otra bebida embriagante para combatir la cruda que pensaba le estaba afectando, pero noto que en su refrigerador, no había absolutamente nada, como podía ser esto, si unas horas antes había comprado en el super, comida para una semana, que es lo que tardaría en vender dicha propiedad, al cerrar la puerta del refrigerador, algo aterrador le esperaba, era una mujer, que se le quedaba viendo fijamente, y del cual no sabia su existencia,  ella alta, lo tomo por el cuello, de una sola mano lo empezó a estrangular, levantándolo del piso.

Y con su silueta de risa diabólica, quería ver tronar la traquea del Hector, así que por mas intentos que hacia, la mujer nada mas no lo soltaba, entonces con su ultimo suspiro, se acordó de siempre sonreír ante las adversidades, y ella al ver esto aflojo, lo soltó y se dio la vuelta para salir de su casa.

Ahí quedo Hector casi desmayado, pero vivo, se quedo dormido en el piso y al levantar, todo estaba como si nada, recordando todo lo que había pasado, pensó que solo había sido un mal sueño.

Y dispuesto a salir a buscar al abogado que le ayudaría con la venta del bien inmueble, paso al baño a peinarse, ya se iba, pero noto algo en su cuello, y era la marca de la mano de la mujer que un dia antes estuvo a punto de matarlo.

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